Qué es un tronco de Navidad y cómo hacerlo en casa paso a paso
El tronco de Navidad o bûche de Noël: de dónde viene, qué relación tiene con el antiguo leño de Nochebuena y la receta de bizcocho enrollado con nata y ganache que no se agrieta.
Por el equipo de Linda NavidadActualizado el 7 min de lectura

Postre · Cocina francesa
Tronco de Navidad de chocolate con nata
- Preparación
- 50 min
- Cocción
- 10 min
- Tiempo total
- 3 h 30 min
- Cantidad
- 8–10 porciones
Ingredientes
- Para el bizcocho: 4 huevos L a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar
- 80 g de harina de trigo normal
- 20 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 1 pizca de sal
- Para enrollar: 2 cucharadas de azúcar glas (azúcar glass o impalpable) y un paño de cocina limpio
- Para el relleno de nata: 300 ml de nata para montar (crema de leche para batir) con al menos 35 % de grasa, muy fría
- 30 g de azúcar glas
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Para la ganache: 200 g de chocolate negro para repostería (50–60 % de cacao)
- 200 ml de nata para montar
- 20 g de mantequilla sin sal
- Para decorar: azúcar glas, frutos rojos o ramitas de romero (opcional)
Preparación
- 1Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Forra una bandeja de horno de unos 30 x 40 cm con papel de horno.
- 2Bate los huevos con el azúcar a velocidad alta durante 8–10 minutos, hasta que la mezcla blanquee, triplique su volumen y, al levantar las varillas, caiga formando un cordón que tarde unos segundos en desaparecer.
- 3Tamiza juntos la harina, el cacao y la sal sobre los huevos en dos o tres veces y mézclalos con una espátula, con movimientos envolventes de abajo arriba, solo hasta que no queden restos secos.
- 4Extiende la masa en la bandeja con una espátula, en una capa uniforme de algo menos de 1 cm, llegando bien a las esquinas. Hornea 8–10 minutos, hasta que al tocarla con el dedo la superficie esté seca y vuelva a su sitio.
- 5Mientras se hornea, extiende el paño sobre la encimera y espolvoréalo con el azúcar glas. Nada más sacar el bizcocho, dale la vuelta sobre el paño, retira el papel con cuidado y enróllalo en caliente junto con el paño, empezando por el lado corto. Déjalo enfriar enrollado, unos 30–40 minutos.
- 6Monta la nata muy fría con el azúcar glas y la vainilla hasta que forme picos firmes, sin pasarte para que no se corte.
- 7Desenrolla el bizcocho frío con suavidad, unta la nata dejando 2 cm libres en el borde final y vuelve a enrollarlo, esta vez sin el paño. Envuélvelo en film transparente y refrigéralo al menos 1 hora.
- 8Para la ganache, calienta la nata hasta que empiece a hervir y viértela sobre el chocolate troceado. Espera 2 minutos, remueve desde el centro hasta que quede brillante y añade la mantequilla. Déjala a temperatura ambiente hasta que tenga textura de crema de untar, unos 45–60 minutos.
- 9Corta en diagonal un trozo de 5–6 cm de uno de los extremos del rollo y pégalo en un lateral con un poco de ganache para simular una rama. Cubre todo el tronco con la ganache, dejando a la vista la espiral de los extremos.
- 10Pasa un tenedor a lo largo del tronco para dibujar las vetas de la corteza y añade algún nudo con la punta. Refrigera 1 hora y, justo antes de servir, espolvorea azúcar glas como si fuera nieve y decora a tu gusto.
El tronco de Navidad es un postre de origen francés (la bûche de Noël) que consiste en un bizcocho fino enrollado, relleno de nata o crema y cubierto de chocolate, decorado para que parezca un leño de madera. Se hace con ingredientes sencillos, se prepara con un día de antelación y, con un par de trucos, el bizcocho no se agrieta al enrollarlo. Abajo tienes la receta completa y todo lo que necesitas saber antes de empezar.
Qué es exactamente un tronco de Navidad
Si alguna vez has hecho un brazo de gitano (pionono o brazo de reina, según el país), ya sabes hacer el 80 % de un tronco de Navidad. La diferencia está en la presentación: en lugar de espolvorearlo con azúcar, se cubre de chocolate, se rayan las vetas de la corteza con un tenedor, se le añade una «rama» cortada del propio rollo y se termina con azúcar glas como si fuera nieve.
Tiene tres partes:
- El bizcocho: una plancha muy fina, hecha casi solo con huevo batido, azúcar y poca harina, que es flexible en caliente.
- El relleno: nata montada en la versión más clásica de las casas, aunque en las pastelerías es habitual la crema de mantequilla, la crema de chocolate o la de castañas.
- La cobertura: ganache de chocolate (chocolate fundido con nata) o crema de mantequilla con cacao.
Al cortarlo aparece la espiral del relleno, que recuerda a los anillos de un árbol. Por eso queda tan vistoso en la mesa sin necesidad de ser un experto en repostería.
De dónde viene: la bûche de Noël y el leño de Nochebuena
La costumbre del leño
Mucho antes de que existiera el postre, en buena parte de Europa había una costumbre ligada al invierno: elegir un gran tronco y quemarlo en el hogar durante las fiestas. En el mundo anglosajón se conoce como Yule log y en Francia como bûche. Las formas variaban de una región a otra: en algunos sitios el tronco debía arder despacio durante varios días, en otros se guardaban sus cenizas o un trozo para el año siguiente como símbolo de buena suerte y protección del hogar.
En España también hay versiones de esta idea. La más conocida hoy es el tió de Nadal de Cataluña: un tronco con cara y manta al que los niños «alimentan» durante el Adviento y que, en Navidad, golpean con palos mientras cantan para que «cague» dulces y pequeños regalos.
Del fuego a la pastelería
Con la llegada de las cocinas modernas y las estufas, los hogares grandes de leña fueron desapareciendo y la tradición encontró otra forma de seguir viva: en el plato. Las pastelerías francesas empezaron a vender bizcochos enrollados decorados como leños, y el dulce se popularizó en el siglo XIX hasta convertirse en el postre de Navidad por excelencia en Francia y en los países francófonos.
Hoy la bûche de Noël se sirve después del réveillon, la gran cena de la noche del 24, y cada año las pastelerías presentan versiones nuevas. Desde Francia pasó a España, a Latinoamérica y a muchos otros países. Si te interesa ver cómo cambian los platos de fiesta de un sitio a otro, en nuestro repaso a cómo se celebra la Navidad en el mundo encontrarás la cena francesa junto a la de otros países.
La receta, explicada antes de empezar
La receta completa está en la ficha de arriba. Aquí van las claves de cada fase, que son las que marcan la diferencia.
El bizcocho: el aire lo es todo
El bizcocho del tronco no lleva levadura: sube solo por el aire que atrapas al batir los huevos con el azúcar. Por eso hay que batir de verdad, entre 8 y 10 minutos con batidora de varillas, hasta que la mezcla esté pálida, espesa y forme un cordón al caer. Los huevos deben estar a temperatura ambiente; fríos, montan peor.
Después, la harina y el cacao se incorporan con espátula y sin prisa. Si mezclas con energía, el aire se escapa y la plancha sale fina, densa y quebradiza, que es justo lo que no quieres.
Enrollar en caliente: el gesto clave
El momento más importante es al sacar el bizcocho del horno. Hay que darle la vuelta sobre un paño espolvoreado con azúcar glas y enrollarlo inmediatamente, todavía caliente, con el paño dentro. Así el bizcocho «aprende» la forma mientras se enfría. Si esperas a que se enfríe plano, al enrollarlo después se agrietará casi seguro.
El relleno: nata o crema de chocolate
La nata montada es el relleno más ligero y combina muy bien con la cobertura de chocolate. Tiene que estar muy fría (incluso puedes meter el bol en el congelador 10 minutos) y tener al menos un 35 % de grasa; con menos grasa no monta firme. En Latinoamérica la encontrarás como crema de leche para batir o crema para batir.
Si prefieres un tronco más intenso, prepara una crema de chocolate: funde 100 g de chocolate negro, deja que se temple y mézclalo con cuidado con la nata ya montada. Queda una especie de mousse firme que se unta igual.
La ganache y el efecto corteza
La ganache se hace con la misma cantidad de chocolate que de nata. Recién hecha está líquida, y si la extiendes así resbala por los lados. Hay que esperar a que tenga consistencia de crema de untar. Si se te ha endurecido demasiado, caliéntala unos segundos al baño maría y remueve.
Para la corteza, pasa un tenedor a lo largo del tronco con trazos ligeramente irregulares: los troncos de verdad no tienen líneas perfectas. Con la punta del tenedor puedes dibujar un par de nudos en círculo. En los extremos deja la espiral a la vista o cúbrelos y marca anillos con un palillo.
Cómo evitar que el bizcocho se agriete
Es la duda más habitual, y casi siempre tiene solución:
- No lo hornees de más. Con 8–10 minutos basta. Un minuto extra seca los bordes, y un borde seco es por donde empieza la grieta. Retíralo en cuanto la superficie esté seca al tacto y vuelva a su sitio al presionar.
- Extiende la masa uniforme. Si una zona queda más fina, se cocina antes y se rompe. Llega bien a las esquinas con una espátula.
- Enróllalo en caliente. Es el truco más importante. Nada de dejarlo enfriar plano.
- Recorta los bordes si están secos. Antes de enrollarlo por segunda vez, quita con un cuchillo una tira fina de los bordes más crujientes.
- No pongas demasiado relleno. Un exceso de nata empuja el bizcocho hacia fuera y lo abre. Deja siempre un par de centímetros libres al final.
- Si aun así se agrieta, no pasa nada. La ganache tapa cualquier grieta, y con las vetas del tenedor nadie lo notará. Es una de las ventajas de este postre.
Ideas para decorarlo
La decoración clásica es sencilla: azúcar glas espolvoreado con un colador como si fuera nieve, unas hojas de acebo o unas ramitas de romero, y frutos rojos (frambuesas, arándanos o grosellas) para dar color. El acebo de verdad es tóxico, así que si lo usas debe ser de plástico o solo como adorno alrededor, nunca encima del dulce.
Otras ideas que quedan muy bien:
- Setas de merengue: pequeños merengues horneados con forma de sombrero y pie, con un toque de cacao en polvo.
- Hojas de chocolate: pinta con chocolate fundido el revés de hojas limpias de un árbol no tóxico, deja que se endurezca en la nevera y despega la hoja.
- Figuritas: un pequeño muñeco de nieve o un reno de mazapán o de fondant.
- Virutas de chocolate blanco para un efecto de nieve más marcado.
Si quieres que el tronco luzca en una mesa a juego, en nuestras ideas para una decoración sencilla de la mesa de Navidad hay propuestas fáciles con ramas, velas y servilletas.
Cómo conservarlo y servirlo
Con relleno de nata, el tronco debe guardarse en la nevera y aguanta bien dos o tres días. De hecho, mejora de un día para otro: el bizcocho absorbe algo de humedad del relleno y queda más tierno. Para cortarlo limpio, usa un cuchillo de hoja fina pasado por agua caliente y bien seco entre corte y corte.
Sácalo de la nevera unos 15 minutos antes de servir para que la ganache recupere el brillo y el chocolate no esté demasiado duro. Con las cantidades de la receta salen de 8 a 10 porciones; si hay más comensales, puedes calcular cuánta comida necesitas con nuestra calculadora de la cena de Navidad y hacer dos troncos.
Variantes que puedes probar
- Tronco de chocolate blanco: bizcocho sin cacao (usa 100 g de harina), relleno de nata con frambuesas y cobertura de ganache de chocolate blanco. La ganache de chocolate blanco necesita más chocolate que nata, por ejemplo 300 g de chocolate para 100 ml de nata, porque es más blanda.
- Tronco de castañas: relleno de crema de castañas mezclada con nata montada, muy al estilo francés.
- Tronco de dulce de leche: relleno de dulce de leche o arequipe y cobertura de chocolate, una combinación muy popular en Argentina, Uruguay y otros países de Latinoamérica.
- Tronco de turrón: relleno de nata con turrón blando desmenuzado, perfecto si en tu casa gusta mucho el turrón de Jijona.
Si te ha gustado hacer tu propio tronco, en la guía de postres navideños fáciles tienes otras recetas que se pueden dejar hechas, como las trufas o el turrón de chocolate crujiente. Y como no lleva carne, también es un buen cierre si estás preparando una cena de Navidad vegetariana. Para el resto del menú, en nuestra guía de la cena de Navidad tienes menús completos y un calendario para organizarte.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un tronco de Navidad y un brazo de gitano?
La base es la misma: un bizcocho fino enrollado con relleno. El brazo de gitano (pionono o brazo de reina en varios países de Latinoamérica) se sirve todo el año y suele cubrirse con azúcar o merengue, mientras que el tronco se cubre de chocolate y se decora para que parezca un leño, con corteza, ramas y nieve.
¿Con cuánta antelación puedo hacer el tronco de Navidad?
Con relleno de nata, lo ideal es hacerlo el día anterior y guardarlo en la nevera tapado; aguanta bien dos o tres días. El bizcocho enrollado sin rellenar y bien envuelto en film se puede congelar hasta un mes.
¿Se puede hacer sin gluten?
Sí. Sustituye los 80 g de harina de trigo por la misma cantidad de harina de arroz fina o de almidón de maíz y comprueba que el cacao y el chocolate no lleven trazas de gluten. El bizcocho queda algo más frágil, así que enróllalo en cuanto salga del horno.
¿Qué otros rellenos le van bien?
Además de la nata, funcionan la crema pastelera, una crema de chocolate (nata montada mezclada con chocolate fundido), el dulce de leche o arequipe, la crema de castañas y la nata con frutos rojos. Evita rellenos muy líquidos, porque empapan el bizcocho.
¿Por qué se llama tronco si es un pastel?
Porque imita un leño de madera. Su forma recuerda la costumbre europea de quemar un gran tronco en el hogar durante las fiestas de invierno, y en francés se llama bûche de Noël, que significa literalmente «leño de Navidad».



